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Ruido Mental

Bitácora de hiperenfoques, neurodivergencia y caos urbano

Bitácora de Deinonychus

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#Vivencias
30 Jun 2026 // 15:00

Deinonychus

Toda la vida he tenido una fijación intensa con los dinosaurios. De niño me sabía de memoria las eras geológicas y los nombres más extraños. Por eso, cuando llegó el momento de elegir un alias para internet, no tuve que pensarlo mucho: elegí Deinonychus. Me sonaba críptico, imponente y, sobre todo, compartía la misma raíz que mi nombre real: Deinos.

Pero la verdad es que la historia de mi nombre viene desde antes. Originalmente, mi papá quería ponerme Deinosphysios. Resulta que fue a consultar con un conocido suyo que estudiaba Letras porque buscaba un nombre griego que significara exactamente "Maravilla de la naturaleza". Como no existía un nombre propio con esa traducción literal, le dieron varias opciones combinando raíces. A mi mamá Deinosphysios le pareció un exceso y algo larguísimo, así que terminaron negociando y lo recortaron a secas: solo Deinos.

De niño mi obsesionaban los dinosaurios me sabía de memoria los nombres más extraños. Por eso, cuando llegó el momento de elegir mi primer alias para internet, la conexión fue automática: me bauticé como Deinonychus. Para mí era el nombre perfecto; sonaba misterioso, compartía la raíz con mi nombre real y hacía homenaje a ese depredador primo del velociraptor, famoso por la enorme hoz en su pata: la "Garra terrible" (Deinos = terrible, Onychus = garra). La misma lógica del Dinosaurio ("Lagarto terrible").

Sin embargo, investigando más a fondo el trasfondo histórico de lo que mi papá intentaba buscar, descubrí que para los antiguos griegos deinos (δεινός) no era algo "terrible" en el sentido moderno de algo malo o feo. Era un concepto mucho más denso y poético: describía el pavor sagrado, esa mezcla absoluta de asombro, magnificencia y peligro ante lo que nos supera.

Era la palabra que elegían para referirse a sus dioses cuando se manifestaban en la Tierra; el rayo de Zeus era deinos, una fuerza tan masiva y grandiosa que congelaba a cualquiera. Pero también llamaban deinos a los humanos con una inteligencia o elocuencia tan fuera de lo común que su genialidad llegaba a asustar. Es lo asombroso en su estado más puro y abrumador.

Me vuela la mente cómo un alias que me puse de niño por puro gusto por la paleontología terminó cerrando un círculo perfecto con la historia de mi propio nombre. Al final, entre garras prehistóricas, deidades helénicas y el intento de mi papá por buscar una "maravilla de la naturaleza", llevar este nickname se convirtió en mi recordatorio favorito de esa dualidad: el gusto por habitar las cosas que son, al mismo tiempo, tremendas, temibles y maravillosas.

Así que este cuaderno es mi zona de experimentos. Un espacio para soltar a ese 'monstruo asombroso' que llevo dentro y dejar registro de lo que pasa cuando mi mente se clava en sus propios laberintos. Aquí vas a encontrar bitácoras sin filtro, reflexiones crudas y las anécdotas más bizarras de alguien que intenta descifrar el mundo a su propio ritmo.

Bienvenido al jardín digital. Pásale a hojear las siguientes páginas... si te atreves con el ruido.
Dino Pixel Rawr Scribble
#Reflexivo
10 Julio 2026

Mi propio espacio

Hoy quería sentarme a escribir sobre la verdadera razón por la que decidí construir este espacio.

La verdad es bastante profunda: De niño me diagnosticaron TEA (Transtorno del Espectro Autista). Recientemente comencé a investigar y escarbar sobre el tema con el objetivo de entender como funciona mi mente y me di cuenta de que convivo con un cableado aún más complejo; una sospecha muy clara de triple excepcionalidad donde el autismo, el TDAH y las Altas Capacidades libran una batalla diaria por el control. Vivir con este sistema operativo significa que mi mente no es una línea recta, sino un pensamiento arborescente. Soy disperso, cambiante y profundamente intenso. Una semana puedo obsesionarme con la ingeniería ferroviaria, la siguiente con el código web y la siguiente con la estructura de un ecosistema biológico.

Las redes sociales comerciales como Instagram están diseñadas para mentes lineales. Te piden que elijas un "nicho", que empaquetes tu vida en videos de pocos segundos y que seas constante. Si eres disperso y tus intereses mutan cada semana, el algoritmo te entierra. Pero el verdadero problema no es solo la máquina, sino el ritmo humano que genera. En esas plataformas la interacción es efímera, rápida, casi de plástico. La gente consume y scrollea. No hay espacio para la profundidad, para el análisis meticuloso de los datos o para las reflexiones largas. Y mi cerebro tiene una necesidad neurológica de esa profundidad.

Por eso contruí mi rincón

Este sitio nació como un hiperfoco, pero se convirtió en mi espacio de resistencia. Necesitaba un lugar donde verter mi visión neurodivergente del mundo sin pedirle permiso a una Inteligencia Artificial para que me muestre. Aquí, si quiero escribir un ensayo enciclopédico sobre lo que me obsesiona, puedo hacerlo. Si quiero diseñar un cuaderno digital interactivo solo por el placer estético...Puedo ser tan intenso como quiera, contar y escribir todo aquello que para mí resulta fascintente, pero para la mayoría es extraño, irrelevamte o inneceario.

Para mí contruir este sitio no es solo programar; es un acto de resistencia creativa, un lienzo artístico y un laboratorio donde mis obsesiones tienen un hogar seguro.

Vivir en mi cabeza es una expedición diaria. A veces soy un motor de alta velocidad que se bloquea ante la demanda más simple, o un analista meticuloso que termina saboteando sus propios planes. Sigo descifrando las piezas del mapa: cómo actúo, cómo me desenvuelvo ante el mundo, cómo soy y por qué, exactamente, soy así. Es un trabajo de constante reflexión

No tengo todas las respuestas, ni un manual de instrucciones definitivo. Por eso, quiero invitarte a que me acompañes en esta introspección. Te ofresco un asiento de copiloto para seguir explorando todo mi caos interno

¿Esto le da más valor a mi nombre no lo crees?